El Nota en Pura Vida 22/8/2026
Según el sentido común, algo que se rompe es prácticamente imposible que se restablezca a su forma original: se deben recoger los pedazos y pegarlos con suma cautela, con una precisión que supera todo tipo de experiencia particular. Sin embargo, se hace, y por más de que ese algo se vea recuperado, al observarlo minuciosamente relucirán las marcas y parches que lo sostienen. Ahí es cuando se vuelve trascendental el arte de reformular ese algo, tal como si hiciésemos un collage con una o varias cosas rotas para resignificar y encontrarnos con algo totalmente nuevo. En resumen: lo que se rompe no se recupera, pero puede convertirse en algo nuevo aunque cargado de historia.
La música, entre otras cosas, suele formarse de partes rotas, de palabras que no se dijeron a tiempo, de vicios que no supimos parar, de noches con escenas que no podemos recordar.
En la esquina de Pura Vida deambulaban los personajes de siempre. Hacía frío, de ese que hace a la birra más deliciosa. Eran casi las diez y nos tuvimos que agolpar en la fila porque ya se sentían los primeros acordes provenientes del bar, con entradas agotadas para El Nota y Mora y los Metegoles.
—«Tanta alegría y festejo no eran para mí»— gritamos todxs frente al escenario Federico Moura, en una suerte de catarsis colectiva que se mantendría durante todo el show de Nazareno Nota. El Nota juega de local aunque se encuentre a kilómetros de su Oeste natal; con sus lentes negros y una actitud cruda pero tierna, nos genera la confianza de un amigo al que no vemos hace mucho tiempo.
La única vez que lo habíamos visto fue en un acústico en Ciudad de Gatos que me dejó re manija de un show con banda completa. Dicho sea de paso, esta vez la banda estaba formada por tres guitarras eléctricas que no se pisaban y generaban una infinidad de ambientes y texturas que respaldaban muy bien su voz.
El show continuó con “Colectivos llenos” y “Todo el tiempo”, con mucho agite, justificado por la calidad de las canciones de nuestro humilde héroe de Rafael Castillo. El público pedía temas y sumaba al collage detalles de fan que hicieron responder a un Nota divertido y con ganas de cumbia.
—«Todo el tiempo que estuvimos estaba escapando»—, como en este ratito de placer haciendo mosh y gritando junto a Nazareno, que afloja y cambia la letra por un «ojalá verlos muy pronto».
Tal fue la intensidad que se rompió el redo de la batería y no quedó otra que retrucar cantando a capela "Cautivos del sistema" de V8. Después siguieron con "Ni a palos" y un tema nuevo que destila noise y melancolía en un estribillo donde reza: «Esto no es vida pero se parece».
Mi momento favorito de la noche fue cuando uno de los guitarristas (con remera de Autos Robados) se puso a tocar rock and roll rollinga antes de arrancar "MSA", canción que en vivo con los arreglos resultó ser un tremendo tema de La 25. Después de pedirle su quinto pucho a un fan que no se movió nunca de la valla, tocaron "No cesará" y "Take la chance". Y cuando pensábamos que no podía ser mejor, invitaron a Sol Medina a interpretar "Inundado en su sangre" en una versión excelente, opacada un poquito por los cánticos del público por la pronta liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
El cierre estuvo a cargo de "Quiero ser como vos" con un mashup de "Preso en la ciudad" de Los Redondos que nos dejó ardiendo y listos para el hit "Le conté a mi psicólogo de vos", canción que puso en evidencia a un público roto pero con turno y receta de clonazepam.
De lo vibrante que fue todo tuvimos que salir y dar una vuelta por Medio Galón, donde se sigue consiguiendo la mejor cerveza de la ciudad, pero tuvimos que volver al Pura para asistir a un Mora y los Metegoles afilado que se sintió como verlos por primera vez. De la lista, lo mejor fue el cover de "Perdedores hermosos" de Luca Prodan, que nos dejó extasiados.
En retrospectiva, las partes rotas que conformaron esta noche son el resultado de un futuro confuso para los jóvenes que cantamos a gritos, bailamos cumbia y deambulamos la noche sobre diagonal 78 en busca de las bandas que vuelven.
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